
Washington:
Imaginemos a un presidente recién elegido de un país que reivindica el legado de una figura fundadora como Thomas Edison. Los neozelandeses son testigos de esa inspiración.
El reciente discurso inaugural del presidente Donald Trump desató un acalorado debate sobre los orígenes de un logro científico revolucionario: la división del átomo. La afirmación de Trump de que los expertos estadounidenses fueron responsables de la hazaña ha sido recibida con una rápida corrección por parte de los neozelandeses, que se jactan de que su hijo nativo, Sir Ernest Rutherford, fue el verdadero pionero detrás del descubrimiento.
El logro de Rutherford en la Universidad Victoria de Manchester, Inglaterra, en 1917, marcó un momento decisivo en la historia de la física nuclear. Su trabajo no sólo le valió el Premio Nobel de Química en 1908, sino que también le llevó al descubrimiento de las vidas medias radiactivas y a la comprensión de que la radiactividad implica la transformación de un elemento químico en otro.
El alcalde Nick Smith de Nelson, cerca de la ciudad natal de Rutherford, invitó al embajador de Estados Unidos a visitar el monumento a Lord Rutherford, destacando la importancia de preservar registros históricos precisos. Smith expresó su sorpresa ante la afirmación de Trump, diciendo: “Me sorprendió un poco que el nuevo presidente Donald Trump afirmara en su discurso inaugural sobre la grandeza estadounidense que hoy los estadounidenses dividen el átomo cuando ese honor pertenece al hijo más famoso y querido de Nelson, Sir Ernest Rutherford.
Los comentarios de Trump generaron críticas de otros neozelandeses, incluido Ben Uffindale, editor de The Civilian, quien escribió en las redes sociales: “Bueno, tengo que hacer una llamada. Trump afirma que Estados Unidos dividió las armas nucleares. Eso es lo que hicimos”.
Bien, tengo tiempo de llamada. Trump acaba de afirmar que Estados Unidos tenía fisión nuclear. Eso es algo que hacemos.
—Ben Ufindale (@BenUfindale) 20 de enero de 2025
El legado de Rutherford se extiende más allá de sus contribuciones científicas. Es uno de los hijos más queridos de Nueva Zelanda y su rostro todavía aparece en el billete de 100 dólares del país. Mientras el mundo continúa lidiando con las complejidades del descubrimiento científico y el orgullo nacional, la historia de Rutherford sirve como un conmovedor recordatorio de la importancia de preservar registros históricos precisos y honrar los logros de los científicos pioneros.
En el campo de la física nuclear, el trabajo de Rutherford allanó el camino para numerosos avances, incluido el descubrimiento del neutrón y el desarrollo del reactor nuclear. Su influencia se puede ver en el trabajo de otros científicos, como John Cockcroft y Ernest Walton, quienes en 1932 dividieron con éxito átomos de litio utilizando protones acelerados artificialmente.










