El Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el resto del mundo, exponiendo recursos naturales, abriendo posibles rutas marítimas y estimulando una mayor actividad entre las potencias militares. El panorama cambiante ha creado una región propicia para oportunidades y conflictos potenciales, factores que pueden haber contribuido a la repentina búsqueda del presidente Donald Trump para adquirir Groenlandia.










