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Directiva y afición del Celtic: una brecha que sigue creciendo

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La ira de los seguidores contra la directiva del Celtic se enmarca como una persistente ruptura de la confianza, con un diálogo iniciado demasiado tarde y de manera equivocada. El llamado es a una verdadera responsabilidad y respeto.

La frustración aquí no se debe realmente a un punto álgido, sino a una larga parte de la directiva del Celtic que mira lejos de las personas que apoyan al club semana tras semana. Cuando los seguidores se sienten abandonados, no es sólo un pequeño ruido en línea, es una franca pérdida de confianza.

La queja básica es bastante simple: las repetidas solicitudes de una conversación significativa han sido recibidas con silencio, y ese silencio se ha convertido en una ruptura. Una vez que los fanáticos llegan al punto en el que creen que la junta no está escuchando en absoluto, se vuelve más difícil armar las cosas.


Momento de la Asamblea General que cambió el estado de ánimo

Un punto de inflexión clave en este relato es la Asamblea General Anual y la decisión de permitir que Ross Desmond atacara públicamente a sus partidarios. La sensación es que la sala de juntas leyó mal, pensaron que podían dividir la base de fanáticos culpando a la Brigada Verde y esperando que todos los demás se alinearan.

Más bien, se ha descrito que tiene el efecto contrario: atraer a más personas a una oposición abierta y convencer a un sector más amplio de partidarios de que el liderazgo actual no es apto para su propósito. En otras palabras, un momento en el que las cosas debían arreglarse sólo intensificó la ira.


Papeles rotos con decisiones futbolísticas

También existe una opinión clara de que los nombramientos en el fútbol se utilizaron como una distracción más que como una solución. Traer a un entrenador llamado progresista para que juegue un fútbol atractivo se ha presentado como una forma de llevar la conversación de regreso al campo, mientras que se ha dejado que el descontento hierva a fuego lento.

El argumento no es que el estilo de juego no importe, sino que sí lo importa. Esto no puede usarse para ignorar los problemas de relación más profundos entre la junta y sus seguidores.


Demanda de unidad, detener la confianza

El regreso de Martin O’Neill ha sido enmarcado como otro movimiento impulsado por el pánico más que por la lógica futbolística, un intento de salvar una temporada y defender una posición en la cima. Al mismo tiempo, hablar de “unidad” suena vacío cuando los seguidores son expulsados ​​bajo lo que se describen como cargos dudosos.

Este conflicto está en el fondo: no se puede reclamar unidad mientras se trata a sus propios segmentos de soporte como un problema que debe gestionarse.


Diálogo, pero ¿en términos de quién?

Incluso cuando finalmente se ofrece el diálogo, la crítica es que se lleva a cabo de una manera que conviene a la junta directiva. Los grupos de reunión individuales se consideran un intento de fragmentar el apoyo y controlar la narrativa en lugar de aceptar una responsabilidad colectiva.

El punto final es una tendencia que resuena en Celtic Park: el club fue construido por su gente. Hasta que los seguidores sean tratados como el alma del Celtic en lugar de una desventaja, esta brecha no desaparecerá.

Wizo escribió el 6 de febrero de 2026 19:58:27

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