Cinco personas han sido detenidas en Cuba por “vandalismo” después de que un pequeño grupo de manifestantes destrozaran una oficina provincial del Partido Comunista de Cuba e incendiaran ordenadores y muebles.
El incidente, que también afectó a una farmacia y otra tienda, ocurrió en la localidad de Morón, 500 kilómetros (300 millas) al este de La Habana.
Los vídeos compartidos en las redes sociales mostraban a los manifestantes destrozando oficinas, sustrayendo documentos, equipos y muebles y quemando todo lo que había en la calle. Un pequeño grupo también arrojó piedras.
“Lo que comenzó pacíficamente, después de negociaciones con las autoridades de la zona, se deterioró hasta convertirse en vandalismo contra la sede del comité municipal del Partido Comunista”, dijo el periódico estatal Invasar. También dijo que cinco personas han sido arrestadas.
Aunque las protestas son poco comunes en Cuba, el país está soportando un embargo petrolero estadounidense y otras presiones intensas por parte del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha dicho públicamente que quiere ver un cambio de régimen en La Habana.
Recientemente, la gente ha empezado a barrer cacerolas y sartenes en las calles o en sus casas por la noche para expresar su frustración e insatisfacción por la escasez de alimentos y medicinas.
Los residentes sufren frecuentes apagones que pueden durar hasta 15 horas al día.
Los medios independientes y las publicaciones en las redes sociales dicen que La Habana está en el centro de estas recientes protestas nocturnas, pero también se están extendiendo a otras partes del país.
El viernes, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, confirmó por primera vez que estaba en conversaciones con el gobierno estadounidense.
Díaz-Canel dijo que no habían llegado cargamentos de petróleo a Cuba en los últimos tres meses y culpó al embargo petrolero de Estados Unidos. Dijo que la isla funciona con una combinación de gas natural, energía solar y plantas de energía térmica.
Trump dijo que Cuba sería el siguiente tema en su agenda después de la guerra con Irán y el derrocamiento en enero de Nicolás Maduro de Venezuela, el principal aliado de Cuba.
Cuba dependía de Venezuela para obtener petróleo, y Trump, quien dice que efectivamente dirige Caracas, ha cortado el suministro.
El embargo petrolero llevó la ya problemática economía de Cuba al borde del colapso.
El líder republicano ha colocado a la empobrecida isla bajo un embargo petrolero estadounidense, asfixiando sus suministros de combustible basándose en lo que él llama la “tremenda amenaza” que representa Cuba para Estados Unidos.
Se suma a un embargo comercial estadounidense que ya dura seis décadas.











