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Brandi Glanville Dice que aprendió una lección muy dura sobre no conservar sus implantes mamarios… porque dice que hace dos décadas se hizo una operación de senos que ya quedó atrás. El infame parásito bucal.
Nos reunimos con Brandi afuera del consultorio de su médico en Beverly Hills, y nos dijo en fotos que sus implantes mamarios se habían roto, goteando silicona dentro de su cuerpo y que sus ganglios linfáticos estaban obstruidos… lo que provocó una infección desagradable que desfiguró su rostro.
Brandi dice que la sabiduría convencional exige cambios de implantes mamarios cada 10 años… pero ella mantuvo el suyo durante 20 años y pagó el precio.
La razón de Brandy para no reemplazar la silicona… “si no está rota, no la arregles”.
Como resultado, Brandi pasó años tratando de descubrir qué estaba causando sus parásitos en la boca… pasando por docenas de médicos antes de que una ecografía descubriera la respuesta.
Brandi dice que los monogramas son fantásticos, pero pueden tener un efecto secundario… y tiene algunos consejos para cualquiera que esté pensando en operarse los senos.












