LONDRES – Buscando un papel más allá de su derecho de nacimiento como extra de la monarquía, el príncipe Andrés ha asumido uno de los puestos más abiertos del gobierno británico: el de enviado comercial.
De 2001 a 2011, Andrew Mountbatten-Windsor, como se le conoce ahora, viajó por el mundo no como miembro de la realeza sino como representante oficial para el comercio y la inversión, charlando con presidentes, ministros y directores ejecutivos, y cocinando acuerdos que a veces enfurecieron a su familia.











