Cuba dijo el domingo que un ataque estadounidense en Venezuela mató a 32 de sus ciudadanos, incluido personal militar o de inteligencia, una rara señal pública de la importancia de Cuba para Venezuela y el gobierno de Maduro.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, dijo que las víctimas eran personal de las fuerzas armadas del país o de su Ministerio del Interior que se encontraban en una misión a solicitud de Venezuela, según medios estatales cubanos. “Nuestros compatriotas cumplieron su deber con dignidad y valor y cayeron tras una feroz resistencia en combate directo contra los invasores o como resultado de bombardeos”, dijo Díaz-Canel. Declaró dos días de luto.
La revelación fue una admisión excepcionalmente pública por parte de Cuba, cuyo gobierno de izquierda tiene vínculos profundos y de larga data con Venezuela, de que sus agentes están en el país.
A lo largo de los años, Cuba ha enviado miles de sus ciudadanos a Venezuela a cambio de petróleo. Muchos de ellos son profesores y médicos, pero también hay agentes de inteligencia y guardias de seguridad.
El New York Times informó en diciembre que, bajo la creciente presión militar estadounidense, el presidente venezolano Nicolás Maduro amplió el papel de los guardaespaldas cubanos en su seguridad personal y desplegó más agentes de contrainteligencia cubanos en el ejército venezolano. La idea, en esencia, era protegerse de un golpe de estado.
Ahora parece que algunos de los cubanos pueden haber muerto cuando las fuerzas estadounidenses entraron allí el sábado. Venezuela dijo el domingo que el número inicial de muertos por el ataque fue de 80.










