El fiscal general de España anunció su dimisión después de que el Tribunal Supremo lo declarara culpable la semana pasada de filtrar información clasificada en un caso que involucraba a la pareja de una destacada figura de la oposición.
Este caso sin precedentes es un duro golpe para el gobierno de coalición de izquierda del primer ministro Pedro Sánchez, quien nombró a Álvaro García Ortiz en 2022 y ha defendido repetidamente su inocencia.
En una carta vista por Reuters, García Ortiz dijo que su decisión de dimitir, antes de una sentencia que le inhabilitaría de su cargo durante dos años, se debía a un “profundo respeto” por la sentencia judicial.
“Aunque mi decisión surge directamente del juicio, estoy seguro de haber servido fielmente a la institución con la que he sido honrado, con inequívoca beca de servicio público, sentido del deber y lealtad institucional”, se lee en la carta dirigida al ministro de Justicia, Félix Bolaños.
Su partida era ampliamente esperada a pesar de que el Tribunal Supremo aún no ha emitido sus argumentos para el fallo y García Ortiz aún puede apelar ante el Tribunal Constitucional de España y, en última instancia, ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo.
Después de la circulación del boletín
“Respetamos la decisión del tribunal pero no estamos de acuerdo con ella”, dijo la portavoz del gobierno, Pilar Alegría, a la cadena estatal TVE después de la dimisión de García Ortiz, afirmando que la falta de consenso sin un veredicto completo y la notificación del veredicto sienta un precedente preocupante y generó “pasión” entre el público.











