CIUDAD DEL VATICANO — Esta semana, el Papa León XIV seguirá los pasos de su ícono, San Agustín de Hipona, un prolífico teólogo cuyo nacimiento en lo que hoy es Argelia lo convierte en el católico africano más venerado de la historia. En un Camerún asolado por el conflicto y en la autoritaria Guinea Ecuatorial, Leo demostrará sus poderes como pacificador y diplomático. En Angola, rica en petróleo, se encontraría con un microcosmos del conflicto global entre el catolicismo y la fe evangélica.











