La Casa Blanca se apresuró a consolidar un acuerdo de paz en Gaza el lunes mientras funcionarios estadounidenses decían que estaban cada vez más preocupados de que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, pudiera romper el acuerdo mediado por Estados Unidos.
El vicepresidente J.D. Vance estaba de camino a Israel, donde se unirá al enviado de paz de Trump para Medio Oriente, Steve Wittkoff, y al yerno del presidente, Jared Kushner, quien jugó un papel decisivo en la negociación del acuerdo.
Al mismo tiempo, el presidente Trump advirtió que permitiría a las fuerzas israelíes “eliminar” a Hamás si continuaba la violencia en el enclave.
“Hicimos un acuerdo con Hamas en el que, ya sabes, van a ser muy buenos. Se comportarán. Van a ser amables”, dijo Trump a los periodistas en la Casa Blanca el lunes. “Y si no es así, iremos y los exterminaremos si es necesario. Van a ser exterminados. Y ellos lo saben”.
La esperada llegada de Vance tenía como objetivo agregar una capa simbólica adicional para ilustrar el compromiso de la administración de mantener intacto el acuerdo. La administración negoció un alto el fuego este mes en la guerra de dos años entre Israel y Hamás. Pero la nueva ronda de violencia del domingo puso de relieve la fragilidad del alto el fuego de diez días. Según el ejército israelí, dos soldados israelíes murieron y otro resultó herido cuando militantes palestinos dispararon un misil antitanque contra un vehículo del ejército.










