Los votantes de Santa Lucía acudieron a las urnas para elegir una nueva legislatura y elegir a su primer ministro, en una contienda dominada por controversias sobre la gestión económica, los delitos violentos y la venta de pasaportes.
El Partido Laborista, encabezado por el primer ministro Philippe Pierre, busca defenderse del desafío del líder de la oposición conservadora Alain Chastanet, quien precedió a Pierre como primer ministro de la isla de 180.000 habitantes. Los laboristas tienen fuertes mayorías en ambas cámaras legislativas de Santa Lucía.
Chastanet encabeza el conservador Partido Unido de los Trabajadores, que ha buscado una mayor cooperación internacional en materia de seguridad y transparencia financiera, mientras que Pierre aboga por la estabilidad y una gestión económica cautelosa.
El líder de la oposición sostiene que la seguridad se ha deteriorado bajo el régimen de Pierre, en parte porque el apoyo de Estados Unidos a la policía local se redujo bajo la Ley Leahy de Washington, que limita la asistencia a abusos de derechos humanos en el pasado.
Chastanet pidió una auditoría abierta y responsable del programa de ciudadanía por inversión de la isla. Estos esquemas son una fuente importante de ingresos fiscales para varios pequeños estados insulares del Caribe oriental, pero han tensado las relaciones con el gobierno de Estados Unidos, que advierte que podrían ser explotados por “actores deshonestos” en países como China e Irán.
Washington ha propuesto un programa de visas de “tarjeta dorada” destinado a acelerar el proceso de inmigración para las personas adineradas.
La elección sigue a la votación del jueves en el vecino San Vicente y las Granadinas, donde la oposición arrasó con casi todos los escaños, derrocando a Ralph Gonsalves después de 24 años como primer ministro.
Después de la circulación del boletín
Estados Unidos está intensificando su despliegue militar en el Caribe con el objetivo de frenar el tráfico de drogas en Venezuela. Las autoridades de República Dominicana y Trinidad y Tobago han permitido que barcos estadounidenses atraquen en su territorio.











