LONDRES – La visita de Estado de un monarca británico suele ser un ejercicio de tonterías, diplomacia fluida y filantropía real. Pero el viaje del rey Carlos III y la reina Camilla a Washington a finales de este mes se ha visto amenazado por los llamados para que ella se reúna con las víctimas del fallecido financiero y delincuente sexual Jeffrey Epstein, con quien la relación del hermano menor del rey, Andrés, ha alimentado una controversia en curso.











