REGIÓN DE KHARKIV, Ucrania — Los soldados rusos sacaron un trozo de cartón de sus trincheras, con las palabras “Queremos rendirnos” garabateadas a la vista de los drones ucranianos que volaban sobre sus cabezas.
Durante semanas, los rusos se aferraron a esta franja de árboles, a pesar de los repetidos ataques ucranianos. Pero afuera de su refugio había un nuevo enemigo que sabían que no podrían derrotar: un pequeño robot con ruedas cargado con 138 libras de explosivos.










