BERLÍN – Después de mudarse a Berlín desde Honolulu, Wyatt Gordon se sorprendió cuando su nuevo compañero de cuarto alemán irrumpió en su habitación a las 8 a.m. y abrió la ventana.
Resultó que su compañera de cuarto, Laura, mantenía un estricto régimen de ventilación. Tres veces al día, en horarios concretos, se deben abrir todas las ventanas del apartamento. No importaba si era pleno invierno o una mañana de fin de semana, o si Gordon tenía compañía: las reglas eran reglas.











