Los asesinatos de altos líderes iraníes por parte de Israel y Estados Unidos han desencadenado una agitación sin precedentes dentro del establishment político y militar de Teherán, eliminando al máximo líder y a algunas de las figuras más poderosas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, pero dejando pocas esperanzas de un avance diplomático, según funcionarios regionales y occidentales.











