Admitiré algo sorprendente. Incluso después de mirar estrellas a través de un telescopio, rastrear planetas y escanear objetos del cielo profundo, noté claramente al hombre en la luna hace unos cinco años. Mientras estudiaba las conocidas llanuras oscuras y las brillantes tierras altas, de alguna manera pasé por alto un patrón que la gente ha reconocido durante miles de años.
La Luna ha soportado constantes bombardeos a lo largo de sus 4.500 millones de años de historia. Las grandes regiones oscuras que forman el “mar” humano de la Luna son en realidad enormes cuencas de impacto creadas durante una violenta colisión que terminó hace unos 3.800 millones de años. Aunque estos impactos masivos ya no son comunes, pequeños asteroides y cometas todavía hoy golpean la Luna, dejando nuevos cráteres.
Cómo los científicos encontraron un cráter de luna nueva
Uno de estos efectos es extremadamente difícil de capturar. En cambio, los científicos buscan evidencia a posteriori. El equipo de cámaras del Lunar Reconnaissance Orbiter descubrió un nuevo cráter comparando cuidadosamente imágenes de la misma zona tomadas en diferentes momentos. Al detectar cambios entre las fotografías tomadas antes de diciembre de 2009 y después de diciembre de 2012, pudieron precisar cuándo ocurrió el impacto, aunque nadie lo vio.
Este cráter recién identificado tiene unos 22 metros de ancho, aproximadamente el tamaño de una casa grande. Lo que lo hace destacar no es su tamaño, sino su brillo. El impacto arroja material hacia afuera a decenas de metros, creando rayos impactantes que se extienden en un patrón de rayos solares. Este material recién expuesto es mucho más brillante que el regolito oscuro circundante, lo que hace que el cráter parezca una nueva marca en una superficie que de otro modo sería familiar.
¿Por qué los cráteres brillantes se desvanecen con el tiempo?
Ese brillo no durará. El clima espacial causado por partículas de viento solar, impactos de micrometeoritos y radiación cósmica oscurece gradualmente el material expuesto. Durante miles o millones de años, los rayos del cráter se desvanecerán hasta mezclarse con características más antiguas. Este proceso explica por qué los cráteres antiguos carecen de rayos brillantes, mientras que los más pequeños como Tycho, formado hace unos 108 millones de años, todavía muestran líneas prominentes visibles desde la Tierra.
Encontrar nuevos agujeros es más que un simple descubrimiento interesante. Esto ayuda a los científicos a estimar mejor la frecuencia con la que se producen los impactos, lo cual es importante para evaluar los riesgos de las naves espaciales y las futuras misiones humanas. Esto permitió a los investigadores perfeccionar los métodos utilizados para determinar la edad de varias superficies lunares estudiando qué tan rápido cambian los cráteres y sus propiedades con el tiempo.
La luna sigue cambiando.
Para cualquiera que disfrute observando la Luna, hay algo destacable en saber que no es un objeto fijo. La superficie que hemos observado durante generaciones continúa evolucionando, adquiriendo nuevas propiedades a medida que viaja por el espacio. Estos nuevos cráteres son un recordatorio de que la Luna todavía está siendo moldeada por impactos continuos y que el Sistema Solar está activo y, a veces, violento.











