A menudo se culpa a la inteligencia artificial por aumentar el uso de energía y empeorar el cambio climático, pero una nueva investigación sugiere que su impacto general en las emisiones globales es sorprendentemente pequeño. Los hallazgos incluso apuntan a posibles beneficios ambientales y económicos a medida que se expanda la IA.
Investigadores de la Universidad de Waterloo y el Instituto de Tecnología de Georgia analizaron datos de toda la economía estadounidense para estimar cuán ampliamente se utiliza la IA en diversas industrias. Su objetivo era comprender qué podría pasar con el uso de energía y las emisiones si la adopción de la IA continúa creciendo al ritmo actual.
Los datos de la Administración de Información Energética de EE.UU. muestran que el 83 por ciento de la economía estadounidense todavía depende de combustibles fósiles como el petróleo, el carbón y el gas natural, todos los cuales producen gases de efecto invernadero cuando se queman. Los investigadores descubrieron que el uso de electricidad relacionado con la IA en los EE. UU. es comparable al consumo total de energía de Islandia. Sin embargo, este aumento es demasiado pequeño para afectar significativamente las emisiones a nivel nacional o global.
Impacto local cerca del centro de datos
“Es importante tener en cuenta que el aumento en el uso de energía no será uniforme. Se sentirá más en lugares donde se genera electricidad para alimentar los centros de datos”, dijo el Dr. Juan Moreno-Cruz, profesor de la Facultad de Medio Ambiente de Waterloo y Cátedra de Investigación de Canadá en Transiciones Energéticas. “Si miras esa energía desde una perspectiva local, es un gran problema porque algunos lugares podrían ver el doble de producción de electricidad y emisiones. Pero a mayor escala, el uso de energía de la IA no será perceptible”.
El estudio no se centró en cómo las economías locales podrían verse afectadas cuando se concentran los centros de datos, pero los hallazgos más amplios son alentadores.
La IA como posible solución climática
“Para aquellos que creen que el uso de la IA será un gran problema para el clima y piensan que deberíamos evitarlo, ofrecemos una perspectiva diferente”, dijo Moreno-Cruz. “Los efectos sobre el clima no son tan significativos y podemos utilizar la IA para mejorar las tecnologías verdes o las tecnologías existentes”.
Para llegar a esta conclusión, Moreno-Cruz y su colega economista ambiental, el Dr. Anthony Harding, evaluaron diferentes sectores de la economía, los tipos de empleos dentro de ellos y cuántas funciones podría desempeñar la IA.
Los investigadores planean ampliar su análisis a otros países para comprender mejor cómo la adopción de la IA podría afectar el uso de energía y las emisiones globales.
El estudio, “Watts and Bots: The Energy Implications of AI Adoption”, se publicó en Cartas de investigación ambiental.











