Después de que la misión Artemis II de la NASA terminara con un aterrizaje exitoso, los ingenieros comenzaron a revisar de cerca los datos de toda la misión. Su misión es evaluar el rendimiento de los principales sistemas, incluida la nave espacial Orion, los cohetes SLS (Space Launch System) y la infraestructura terrestre en el Centro Espacial Kennedy de Florida. Los hallazgos iniciales sugieren que el vuelo de prueba logró sus objetivos y ayudó a abrir la puerta a futuras misiones, incluida Artemis III, la exploración lunar de larga duración y la eventual misión humana a Marte.
Orion completó un viaje de 694,481 millas alrededor de la Luna antes de volver a entrar en la atmósfera de la Tierra y aterrizar en el Océano Pacífico desde San Diego el 10 de abril. Durante el reingreso, la nave espacial viajó a aproximadamente 35 veces la velocidad del sonido, confiando en su sistema de protección térmica para proteger tanto a la tripulación como al vehículo.
Las inspecciones iniciales indicaron que el escudo térmico funcionó como se esperaba, sin que se observaran problemas inusuales. Las imágenes capturadas por los buzos inmediatamente después del amerizaje, junto con los controles de seguimiento a bordo del buque de recuperación, muestran que la carbonización observada durante Artemis I se ha reducido significativamente tanto en tamaño como en cantidad. Los resultados también coinciden con lo que los ingenieros predijeron basándose en pruebas en tierra en las instalaciones de Arc Jet.
En las próximas semanas se analizarán imágenes adicionales tomadas desde la aeronave durante el reingreso. Esta información ayudará a identificar cuándo se han producido pequeños cambios en la superficie y proporcionará una visión más profunda de cómo se comporta el escudo térmico en condiciones extremas.
Inspección post-vuelo y análisis del escudo térmico.
Está previsto que el módulo de la tripulación regrese a la NASA Kennedy este mes para una evaluación adicional durante la retirada de servicio en la Instalación de procesamiento de cargas múltiples. Los ingenieros realizarán inspecciones detalladas, recopilarán datos de vuelo, eliminarán componentes reutilizables, como la aviónica, y abordarán cualquier peligro restante, como el exceso de combustible o refrigerante.
A finales de este verano, el escudo térmico será transportado al Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA en Huntsville, Alabama. Allí, los equipos extraerán muestras y realizarán exploraciones internas de rayos X para ver cómo reaccionan los materiales al reingresar.
Las baldosas cerámicas de la parte superior trasera de la nave espacial también cumplieron con las expectativas. La cinta térmica reflectante, diseñada para quemarse durante el reingreso, es visible en varias áreas. Esta cinta ayuda a controlar la temperatura en el espacio pero no protege la nave espacial durante el reingreso a la atmósfera.
El aterrizaje de Orion fue extremadamente preciso, aterrizando a sólo 2,9 millas de su objetivo. El análisis preliminar mostró que su velocidad de entrada estaba dentro de una milla por hora de los valores previstos.
Material recuperado e investigación en curso
Después del aterrizaje, los equipos en San Diego retiraron varios componentes para inspeccionarlos y reutilizarlos antes de devolver la nave espacial a Kennedy. Estos incluyen el asiento, la unidad de procesamiento de video, el controlador de la cámara, el equipo de almacenamiento y el conjunto de armadas del sistema de supervivencia de la tripulación Orion.
Los ingenieros también están probando hardware relacionado con un problema en la línea de ventilación de orina que ocurrió durante la misión. El equipo está recopilando datos para determinar la causa y desarrollar soluciones antes de Artemis III.
El rendimiento del cohete SLS cumple los objetivos de la misión
El cohete SLS que llevó a Artemis II al espacio también tuvo un buen desempeño. Las evaluaciones iniciales muestran que logró llevar a Orion a su trayectoria planificada. Durante el corte del motor principal, cuando los motores RS-25 se apagaron, la nave espacial viajaba a más de 18.000 millas por hora y alcanzó su punto de inserción orbital previsto con alta precisión.
La plataforma de lanzamiento y los sistemas terrestres resisten la presión.
Después del lanzamiento, los ingenieros realizaron una revisión exhaustiva de la plataforma de lanzamiento y de los sistemas de lanzamiento móvil. Las mejoras realizadas después de Artemisa I, incluidos refuerzos y ajustes de diseño, resultaron efectivas. A pesar de las intensas fuerzas generadas durante el despegue, las estructuras sufrieron daños mínimos.
Los equipos limpiaron e inspeccionaron los sistemas inmediatamente después del lanzamiento. Algunos componentes están reforzados, como las puertas de los ascensores, mientras que otros están diseñados para flexionarse bajo presión, incluidos los paneles de distribución de gas. También se han agregado barreras protectoras en áreas clave. Estos cambios permiten que los sistemas que gestionan el flujo de aire, gas, refrigeración y agua sigan funcionando después de la puesta en servicio.
El lanzador móvil ha sido devuelto al edificio de ensamblaje de vehículos del Centro Espacial Kennedy, donde será reparado y preparado para futuras misiones.
Operaciones de recuperación y próximos pasos del programa Artemis
Los equipos de recuperación, trabajando junto con socios militares, recuperaron de forma segura a la tripulación y la nave espacial. Los buzos de la Armada ayudaron a extraer a todos los miembros de la tripulación del Orion y del USS John P. Murther que subieron a bordo. Posteriormente, la nave espacial fue recuperada y devuelta a la Base Naval de San Diego.
Los datos de Artemis II, la primera misión tripulada del programa Artemis, se están utilizando ahora para preparar la siguiente fase. La NASA tiene como objetivo el lanzamiento de Artemis III en 2027, seguido de misiones a la superficie lunar en 2028.










