En otras palabras, nuestros teléfonos pueden mejorar nuestros recuerdos. Julia Soares, profesora asistente de psicología en la Universidad Estatal de Nuevo México, dijo que los dispositivos “podrían ayudarnos a recordar cosas”.
“Se obtienen algunas cosas digitales muy sinceras”, explica, y agrega que a veces la gente no cree que estos “recuerdos o fragmentos digitales” sean particularmente valiosos, pero muchas personas guardan mensajes de voz o incluso correos electrónicos.
Recientemente, tomando un café, una de mis amigas más queridas me llevó a recorrer sus notas cuidadosamente organizadas. Si mi aplicación Notas sirvió como cajón de basura de mi mente, la de ella fue como abrir las puertas a varias habitaciones hermosas: una lista de lo que está pasando, una lista de verificación para el mantenimiento del hogar y una carpeta de notas que su hermana compiló con las recetas de su madre, completa con videos: un libro de cocina viviente. En nuestra conversación, mi hermana habló sobre cómo descubrió su propia aplicación de notas: metas que anotó solo para sorprenderse de cuánto había crecido desde entonces, o pequeñas cosas de la vida cotidiana que documentó sin razón aparente. Otras personas compartieron sus primeras notas: direcciones de los apartamentos a los que viajaban, pasajes de sus libros favoritos que guardaban para inspirarse, un elogio que recibieron, pensamientos absurdos que se volvían más divertidos cuanto más los conservaban.











