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Una misteriosa “quinta fuerza” puede estar acechando en nuestro sistema solar, dicen los científicos de la NASA

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La ciencia procede proponiendo ideas y luego tratando de demostrar que son erróneas. Este proceso se vuelve particularmente desafiante cuando se trata del universo en su escala más grande. La energía oscura y la materia oscura se encuentran entre los conceptos más difíciles de probar. Las observaciones en vastas regiones del espacio indican claramente que algo está influyendo en la gravedad de maneras que la teoría de Einstein no explica completamente. Sin embargo, dentro de nuestro propio sistema solar, todo parece comportarse exactamente como se esperaba.

Un nuevo estudio realizado por Slava Turishev, físico del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, explora cómo los investigadores pueden abordar esta discrepancia. Su trabajo sugiere que la clave puede ser ser muy específicos y selectivos en cómo se diseñan los experimentos para buscar signos de energía y materia oscuras cerca de casa.

La “gran desconexión” entre la física cosmológica y local

El meollo del problema es lo que los científicos llaman la “Gran Desconexión”. Las leyes de la física parecen funcionar de manera diferente según la escala observada. En regiones con muy poca materia (es decir, sin fuerza gravitacional), los efectos asociados con la energía oscura o la gravedad alterada se vuelven mucho más notorios. Por el contrario, en entornos densos llenos de materia y fuerte gravedad, los mismos efectos parecen desaparecer, al menos según la instrumentación actual.

Dentro del sistema solar, todo se alinea con la física convencional. Los planetas siguen sus órbitas esperadas. Las mediciones del espacio-tiempo alrededor del Sol, junto con los datos de las señales de las naves espaciales, coinciden exactamente con las predicciones. Cada sonda enviada a través del sistema solar se comporta como si sólo actuara la gravedad estándar. No hay signos evidentes de nada anormal.

Fuerte evidencia del universo distante

Mirando fuera de nuestro vecindario local, la situación cambia dramáticamente. A la escala de las galaxias y más allá, el universo parece estar expandiéndose. Aunque los científicos continúan debatiendo el ritmo exacto de esta expansión, hay pruebas sólidas de que algo está afectando a la gravedad o al espacio-tiempo de maneras que las teorías actuales no reflejan plenamente.

Actualmente, la energía oscura es la mejor explicación para este comportamiento, aunque se desconoce su verdadera naturaleza.

El efecto pantalla y la “quinta fuerza” oculta

Una posible explicación implica un fenómeno conocido como “detección”. En este concepto, lo que sea que esté causando la anomalía cambia su comportamiento dependiendo del entorno circundante. A medida que aumenta la concentración, sus efectos se vuelven más débiles o más difíciles de detectar.

Hay dos tipos principales de modelos de detección. El primero se llama modelo “camaleón”. En esta situación, una hipotética quinta fuerza de la naturaleza (además de la gravedad, el electromagnetismo y las dos fuerzas nucleares) ajusta su fuerza en función de la cantidad de materia cercana. En regiones de baja densidad, se vuelve más fuerte y produce efectos asociados a la energía oscura. En zonas densas, se vuelve tan débil que los instrumentos actuales no pueden detectarlo, aunque todavía existe. Alrededor de un objeto como el Sol sólo puede aparecer en una fina capa exterior, pero en principio todavía se puede medir allí.

Fuerzas de detección y represión de Vainshtein

Otra explicación es el modelo de detección de Vainshtein. Aquí la energía misma no cambia. En cambio, la gravedad circundante suprime efectivamente su efecto, haciéndolo parecer más débil. El modelo introduce el concepto de radio de Vainshtein, que caracteriza la distancia a la que la pelota recupera su energía normal.

Para el Sol, se estima que este radio se extiende unos 400 años luz. Hay muchas estrellas en esta región, lo que significa que la energía quedará bien suprimida fuera del sistema solar e incluso en grandes partes de la galaxia.

Por qué pueden ser necesarias nuevas misiones al sistema solar

Ambos modelos de detección pueden dejar rastros sutiles en observaciones a gran escala recopiladas por misiones como Euclid y el Instrumento Espectroscópico de Energía Oscura (DESI). Sin embargo, estos estudios se centran en galaxias distantes y no pueden revelar directamente cómo se comportan dichas fuerzas dentro del Sistema Solar.

Para probar estas ideas a nivel local, los científicos necesitarían una misión dedicada diseñada específicamente para ese propósito. Más importante aún, los investigadores necesitarían una teoría de falsación que prediga lo que dicha misión debería detectar.

La importancia de las predicciones comprobables

El Dr. Turishev enfatizó que sin una predicción clara y comprobable, es poco probable que experimentos adicionales en el sistema solar produzcan nuevos resultados. Hasta ahora, las observaciones han confirmado consistentemente la relatividad general. Es posible que continuar realizando experimentos similares sin una nueva orientación teórica no proporcione información útil.

Sin embargo, si los científicos pueden utilizar datos de grandes estudios cósmicos para desarrollar hipótesis específicas que se apliquen al Sistema Solar, entonces es posible diseñar experimentos destinados a probarlas.

Mirando hacia el futuro: creación de dispositivos avanzados

Puede que lleve tiempo desarrollar instrumentos lo suficientemente sensibles como para detectar estos efectos sutiles. Mientras tanto, será importante lograr avances incrementales, con misiones centradas en mejorar las capacidades de medición paso a paso.

Si de los datos actuales surge una predicción bien definida y comprobable, y si se puede diseñar de manera realista un experimento para probarla, aprovechar esa oportunidad podría conducir a un gran avance. Estos descubrimientos tienen el potencial de remodelar nuestra comprensión de la gravedad, la energía oscura y el funcionamiento fundamental del universo.

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